
Las habilidades de Autogestión y su impacto en el Aprendizaje y la Productividad
El éxito en el trabajo tiene una estrecha relación con las habilidades de autogestión que tiene un individuo. La razón está en que estas actividades fomentan su independencia y promueven la productividad. Ahora bien, ¿todas las personas cuentan con estas habilidades? Ellas forman parte de las llamadas “habilidades blandas” del individuo y muchas pueden existir desde el nacimiento. Sin embargo, también pueden desarrollarse o mejorarse. ¿Qué son estas habilidades y cómo influyen en los niveles de productividad de cada quien? Acompáñanos a descubrirlo. Igualmente, queremos compartirte de qué manera la autogestión puede impulsar el crecimiento profesional.
¿Qué son las habilidades de autogestión?
Estas habilidades se refieren a la capacidad que tiene cada persona de controlar y dominar sus pensamientos, sentimientos y acciones. Son las que permiten asumir el día a día y llevar a cabo las actividades y deberes ya establecidos, es decir, cumplir nuestras metas. Las habilidades de autogestión permiten la independencia y el establecimiento de metas que se busca alcanzar por iniciativa propia. Cuando la autogestión tiene propósito, puede contribuir al desarrollo de carreras profesionales exitosas. Por otra parte, contar con estas habilidades hace que un colaborador se vea confiable ante los ojos de la empresa. Quienes carecen de ellas pueden ser considerados como inestables o impredecibles. De este modo, quienes sí las tienen, logran desarrollar conductas apropiadas y llevan a cabo acciones más inteligentes. Todo esto, gracias a que tienen la capacidad de calmar sus pensamientos intensos y sus emociones fuertes.
“Una persona que cuenta con habilidades de autogestión es independiente, tiene iniciativa y se traza metas relevantes”.
Habilidades claves en la autogestión
Las habilidades de autogestión se encuentran estrechamente vinculadas a los siguientes factores:
La organización
Este elemento se refiere a la capacidad de hacer un buen uso del tiempo disponible. Igualmente, al aprovechamiento del espacio físico, las propias energías y las cualidades mentales; todas ellas enfocadas a mejorar la funcionalidad del individuo.
Una buena organización implica priorizar, planificar y ejecutar las actividades pendientes. Lo anterior, repercute enun adecuado manejo de las responsabilidades laborales básicas y extraordinarias.
La fijación de metas y la autogestión
Establecer propósitos específicos permite a las personas actuar de forma clara y definida. Esto es particularmente relevante en el ámbito laboral, para decidir qué acciones son necesarias para alcanzarlas y así darles prioridad.
Es importante destacar que es menos probable lograr la productividad si no hacemos una delimitación clara de las metas diarias. Se debe a que de esta forma resulta más difícil saber qué hay que hacer y en qué tiempo.
El manejo del tiempo
El tiempo es un recurso sumamente valioso, por lo que hay que darle un uso óptimo. Para lograrlo es necesario mantenerse concentrado mediante la disminución de distractores.
En el ámbito laboral, una distribución adecuada del tiempo es lo que permite cumplir con los plazos determinados. Así como trabajar en un asunto a la vez y delegar tareas cuando sea necesario.
La motivación propia
Consiste en la capacidad de impulsarnos a nosotros mismos a culminar aquellas actividades que son nuestro deber. Igualmente, este aspecto es lo que lleva a una persona a tomar la iniciativa en cualquier tipo de situaciones.
La automotivación repercute en el logro de metas significativas y en la resolución de problemas presentes. Se reconoce por el deseo de alcanzar el éxito, que proviene de la convicción y no de factores externos.
El control del estrés
Saber manejar el estrés es un elemento de mucho peso en la autogestión. Hacerlo, representa algo diferente para cada persona, según sus características personales. Veamos varias prácticas que pueden resultar favorables en esta búsqueda:
- Escribir un diario.
- Escuchar música relajante.
- Hacer meditaciones.
- Llevar una dieta saludable.
- Practicar deportes o actividades físicas.
- Dibujar, pintar o colorear.
Lo relevante es manejar de forma proactiva los factores que pueden desencadenar el estrés. De este modo, es más fácil mantener la calma en la vida personal y en el trabajo.
“Una persona que sufre de estrés sostenido no cuenta con la tranquilidad necesaria para pensar con claridad y ser productiva”.
La responsabilidad
Este elemento consiste en asumir la propiedad personal de los pensamientos y las acciones, así como de sus consecuencias. Desarrollar una actitud responsable permite la autocrítica objetiva y un adecuado desempeño en el trabajo.
Los empleados o emprendedores autogestionados y el crecimiento profesional
Un colaborador que se autogestiona apropiadamente logra crecer profesionalmente de forma considerable. Además de ello, se nutre bastante de la retroalimentación y es capaz de reconocer sus puntos de mejora y aprovechar oportunidades.
Este tipo de personas no se incomodan si deben salir de sus funciones propias para atender las del equipo laboral. Además, les gusta afrontar y superar retos, así como colaborar con el bien común a la vez que logran sus propias metas profesionales.
Quienes cuentan con habilidades de autogestión asumen y cumplen a cabalidad compromisos y promesas. Aceptan elogios y críticas por igual sin vanagloriarse o disgustarse, según sea el caso.
Igualmente, asumen las consecuencias de sus errores sin culpar a otros y son agradecidos con quienes les prestan su ayuda.
Crece en el aspecto profesional
Para crecer profesionalmente es necesario :
Haz que cada quien asuma su responsabilidad. Implica admitir nuestros errores y sus consecuencias. No obstante, también incluye exigir que otros asuman su responsabilidad. Lo conveniente es no excusarte ni aceptar excusas de los demás.
No temas al fracaso. Equivocarse en algún momento de la vida es inevitable. En vez de temer, lo mejor es que analices lo sucedido y saques conclusiones que ayuden a obtener un aprendizaje. De este modo, evitarás repetirlo en el futuro. Adicionalmente, solo busca una solución al error cometido que resulte favorable para la mayoría de los involucrados. Mantén siempre una visión general. No puedes quedarte con la perspectiva individualista de tus acciones. Ten siempre presente cómo ellas pueden afectar a los demás y si lo hacen a favor o en contra. Los profesionales con habilidades de autogestión se sienten bien y orgullosos cuando desempeñan un buen trabajo. Pero también son capaces de aprender de sus propios errores. Asimismo, su trabajo forma una parte importante de sus vidas y se lo toman muy en serio. Finalmente, disfrutan de compartir sus conocimientos y hallazgos con sus compañeros de equipo, para promover el crecimiento propio y grupal.